PUY SÁDABA SÁNCHEZ
Mi nombre es Mª Puy Sádaba Sánchez. Soy madre, trabajadora y escritora. Hija mayor de cinco hermanos, junto a mi gemela. Mis padres son de origen humilde y todo lo que han conseguido en la vida es gracias a su esfuerzo y trabajo. Esos valores, junto con el respeto, la humildad y la constancia, son los que nos han intentado inculcar desde pequeños. También son los que yo he enseñado a mis dos hijas (sigo haciéndolo a día de hoy).
Siempre he sido muy buena estudiante. Me gustaba hacerlo. Tanto el Graduado Escolar, como el Bachiller, los aprobé con sobresaliente. Posteriormente, me presenté a la prueba de selectividad, cuya calificación fue muy alta. Sin embargo, cuando la realicé, estaba embarazada. No lo supe hasta más tarde.
A mi hija mayor la tuve con diecinueve años. Podía no haberla tenido y seguir cursando una carrera, pero decidí hacerlo. Siempre he creído en el destino y pienso que todo pasa por algo. A día de hoy y, pese a todos los sinsabores que he tenido que pasar teniendo que criarla yo sola, no me arrepiento de nada. Son el motivo para levantarme cada mañana, la razón de mi existencia. Cuando me enteré que estaba embarazada, empecé la carrera de Derecho en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Continué con ella hasta que nació. Después, la vida no me daba para todo y tuve que elegir dejar los estudios. No obstante, continué perfeccionando idiomas: inglés, francés y euskera.
Soy muy perfeccionista en todo lo que hago y me gustan los retos. Tanto es así que, a pesar de que las letras eran mi punto fuerte, decidí hacer un bachiller de ciencias puras. Nunca he tenido que estudiar, porque las lecturas que hacía de las lecciones eran tan profundas que no necesitaba dedicarle muchas horas. Me presenté a las pruebas de selección para la carrera de Periodismo que hacía la Universidad de Navarra (OPUS), y las aprobé con muy buena nota también. Sabía que mis padres no se podían permitir pagarme una carrera en la universidad privada, pero superar esas pruebas suponía otro reto para mí.
En octavo de EGB gané un premio de poesía y en bachiller participé en una obra de teatro que se representó en Pamplona y en Estella: Las mujeres sabias de Molière. Mi relación con la lectura y la escritura viene desde pequeña. He sido y soy una lectora empedernida, tanto es así, que siempre voy con un libro debajo del brazo. Además, mi padre trabajaba en una empresa de Artes Gráficas (la antigua SALVAT), la misma fábrica en la que yo he trabajado durante unos trece años.
Mi biblioteca es muy grande. En ella se encuentran maravillas como: la versión amplia y clásica de El Quijote de Miguel de Cervantes; colección clásica de libros de los mejores autores españoles: Don Juan Tenorio de José Zorrilla; Romeo y Julieta de William Shakespeare; Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad, de Jane Austen; Jane Eyre, de Charlot Bronte; Cumbres borrascosas, de Emily Bronte; toda la saga del Código da Vinci, de Dan Brown; Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin, de Ken Follet; bilogías y trilogías de Sara Lark; Lo que el día debe a la noche, de Yasmina Khaadra; saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer; saga 50 sombras de Grey, de E.L.James; y autores más actuales como Luz Gabás, Noe Casado, Diana Gabaldón, Juan Gómez Jurado, etc.
He sido lectora de todos los géneros, descontando los de terror. Últimamente he leído más novela romántica. Si poseen un poco de erotismo, mejor. Pero tienen que tener una historia bonita y que te enganche el fondo, así como los personajes. De hecho, he dejado de leer libros que únicamente hablan de sexo.
La bilogía que he publicado la tenía en la cabeza unos dos años antes de sentarme a escribirla. No había escrito ningún dato, ni notas en papel. Son dos libros de literatura romántico-erótica, pero los principales valores que transmiten a los lectores son la igualdad, el respeto, el amor sin prejuicios. Tratan de temas actuales, con los que todo aquel que los lee se siente identificado de alguna manera. Son de fácil lectura y te enganchan desde la primera página. Para mí, lo más importante de todo, es que les llega al corazón, les hace sufrir, sonreír, llorar… Y he conseguido que mucha gente que no ha leído un libro en quince o veinte años y personas que leen mucho, pero otra clase de literatura (novela negra, histórica, fantástica…), los hayan comprado, los hayan leído y les hayan gustado.
Sí tengo más obras escritas, pero nunca pensé publicar nada. Fue la muerte de mi padre (este verano será su tercer aniversario), lo que realmente me dio el impulso que necesitaba para escribirlos y publicarlos, porque se los quería dedicar a él. Se lo debía de alguna manera, ya que durante toda su vida me había animado a seguir estudiando, a desarrollar mi talento. Lo intenté. Pero trabajar en la fábrica y meter todas las horas que podía, llevar una casa, criar a una hija y dedicarle toda tu atención… no te deja mucho espacio para ti. Yo siempre he preferido pasar las pocas horas libres que tenía con mis hijas, porque crecen muy rápido y el tiempo no vuelve atrás.
Estoy muy contenta con el resultado de la bilogía, porque el cien por cien de las críticas son buenísimas. He conseguido llegar al corazón de la gente; que lloren, que sufran, que suspiren con los personajes; personas que llevaban más de quince años sin leer, lo han hecho con estas novelas y les han encantado; lectores de otro tipo de novelas (policíacas, thriler…), también los han incluido con orgullo en su biblioteca.
Todo esto, sumado a las críticas, todas ellas positivas, y llamadas telefónicas que he recibido dándome la enhorabuena, hacen que me sienta orgullosa. Mi pretensión era llegar al corazón de los lectores y lo he conseguido.
En estos momentos estoy escribiendo otra novela y tengo en mente varias ideas más. Mi tercera novela se ha colocado entre las ocho finalistas de un importante concurso literario a nivel internacional, lo que para mí ha sido todo un logro y me ha llenado de orgullo. A las lectoras 0 (que son especialistas en literatura), les ha enganchado desde el principio. Espero con impaciencia que se publique, porque es impresionante, parte de la historia está basada en hechos reales muy duros (no personales) y la he escrito en uno de los momentos más complicados de mi vida.
Como dice “mi correctora” Alba Santos Ochoa: ¡Es una obra maestra!

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